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Publicado

abril 15, 2014

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comunicación, libro

“¿Libros de comunicación?. Madre mía, esto es una plaga”.. Esto dije pocas semanas antes de publicar mi propio libro.


“¿Otro libro de comunicación?. Madre mía, esto es una plaga”.. Esto dije pocas semanas antes de publicar mi propio libro Comunicación y otras chicas del montón en amazon.com, lo cual viene a confirmar que soy voluble cual pluma al viento (perdón Rigoletto) o, simplemente, que no tengo criterio. El caso es que otros compañeros se lanzaron antes a la arena editorial y me dio envidia.

También pesó en la decisión el hecho de que mi hija me dijera un día “papá, ¿por qué no dejas de escribir tonterías en tu blog y escribes un libro?”. Dicho y hecho: trasladé mis tonterías al libro y así todos contentos. Es gracias a esta flexibilidad en mis convicciones que he conseguido cierta notoriedad en redes, tan líquidas ellas.

Bueno, pero voy a lo que voy: el subtítulo de este libro hace referencia a una conversación que tuve, hace ya mucho tiempo, con un periodista al que pregunté sobre el origen de su inquina hacia la empresa para la que yo trabajaba. Su respuesta fue que su sueño era incorporarse al departamento de comunicación de la principal compañía competidora. Y allí, en un rincón frente a una fotocopiadora, dejar pasar el tiempo hasta que todo el mundo se olvidara de él y llegara la jubilación. Encaramado a una atalaya similar, desde hace más de 20 años trabajo en el mundo del periodismo y la comunicación corporativa, observando la evolución de ambas profesiones.

En los últimos tiempos he volcado mis ideas en mi blog personal y este libro pretende ser un compendio, más o menos ordenado, de algunos textos publicados en ese espacio virtual. Espero que la lectura sea placentera porque ésa es la intención primordial de estas páginas en las que, aunque pretendo ser didáctico, huyo conscientemente del manual al uso.

En las líneas que siguen trato de recuperar la esencia del comunicador que, a la postre, no es más –ni menos- que un sofisticado cuentacuentos. Son tiempos de confusión y por eso me he decidido a hoyar terrenos fronterizos, entre la ficción y el testimonio que surge del ejercicio de una profesión que, sin duda, se enfrenta a una etapa llena de incógnitas pero también de grandes oportunidades. Espero poder hablar en este espacio de ellas en próximas citas.

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