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Por

Sarai Iborra

Publicado

enero 26, 2016

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Digital Marketing, rrpp

Lograr un equilibrio entre las ventajas de los medios digitales intentando mantener los buenos hábitos del mundo real.


Suena el despertador (probablemente el del móvil) abres los ojos y aun a riesgo de perder tus retinas, una de las primeras cosas que haces en el día es consultar, a través de tus 4 o 6 pulgadas de ventana al mundo, qué es lo que ha pasado, qué está pasando y qué fotos, comentarios o cosas interesantes se cuecen por los medios digitales, mundos de Instagram, Twitter o Facebook, porque para gustos las redes sociales.

Puede que también tengas algún mensaje de Whatsapp, Telegram o similar, de algún amigo, conocido, familiar o simplemente de alguien que te esté preguntando sobre algo del trabajo. Y así, día tras día, comienzas tu realidad dependiendo de un aparato que odias y amas a la vez y que tal vez el día de mañana forme incluso parte de tu organismo ¿quién sabe?

Llegas al trabajo y más de lo mismo: e-mails, medios digitales para ver las noticias, teléfono… mucho se ha hablado ya de la nueva era de Internet y de cómo ha cambiado nuestro modo de comunicarnos y relacionarnos con los demás, creando un “yo robot” que se relaciona con el resto de “robots” a través los múltiples canales que han surgido en los últimos 10 años. Pero eh! que seguimos siendo seres, aún humanos, a los que generalmente nos gusta viajar, estar en la playa, que nos dé un poquito el sol cuando hace frío y tomarnos algo en el bar de la esquina.

Y como seres, todavía humanos, no debemos caer en el error de dejarnos llevar por el lado oscuro del mundo digital y dejar de lado la relaciones personales del mundo real. Aunque parezca obvio no lo es tanto, porque el vertiginoso ritmo de vida que llevamos, plagado de ASAPS, urgencias y necesidades imperiosas, hace que convirtamos en algo secundario el contacto humano. Por eso, una serie de recomendaciones que nos ayudarán a mejorar nuestro trabajo, como relaciones públicas que somos, en esta complicada nueva era de comunicaciones:

  • Venga, invito yo: además de poder luego fardar con tus amigos, por ser conocedor de los mejores sitios del momento, aprovecha siempre que puedas y sal de la oficina para comer, cenar o tomar algo con tu cliente o con algún periodista o persona con la que tengas cierto trato profesional. Siempre conseguirás algo que no se logra de otro modo, que es conocer realmente a la persona e ir más allá, bien sea a nivel personal o profesional, pero siempre será beneficioso.
  • Menos chats o mails y más llamadas: e-mail, Whatsapp… ¿cuántas veces antes de coger el teléfono optamos por enviar un e-mail o un mensaje rápido de chat? y ¿cuántas veces hemos tenido problemas por esto mismo? Es cierto que estas herramientas son indispensables hoy día, pero también es cierto que muchas veces la palabra escrita es malinterpretada y no hay sistema, por mucho reactiongift o emoji que usemos, que haya logrado sustituir una conversación real en la que el tono y las intenciones siempre suelen ser claras. No perdamos la costumbre de coger el teléfono,de vez en cuando, para hacer una llamada que seguramente será bienvenida en esta realidad en la que vivimos encerrados entre un ordenador y un Smartphone.
  • 24 hour party people: sí, son las 18.00 y puede que en lo único que pienses sea en llegar a casa y descansar un poco el cerebro después de una jornada agotadora, pero como relaciones públicas tan importante o más es estar al día de la actualidad informativa para hacer tu trabajo, como de vez en cuando salir, conocer e identificar eventos y fiestas en los que puedas hacer nuevos contactos o encontrar ideas e inspiración. Aparte, al margen de eventos lúdicos, existen multitud de foros y encuentros con un enfoque más corportativo que pueden ser muy buena oportunidad tanto para aprender como para ampliar nuestra red de contactos.

En definitiva se trata de lograr un equilibrio entre todas las ventajas que nos ofrecen los medios digital intentando mantener los buenos hábitos del mundo real, de modo  que consigamos una mayor personalización y cercanía con las personas con las que tratamos habitualmente.

Bien es sabido por todos que, por ejemplo, Spotify es un gran invento que nos permite disfrutar de la música allá donde vayamos, pero nada como un concierto en directo en el que puedas ver como el grupo se deja el alma sobre el escenario y logra ponerte la piel de gallina al sentir cómo el sonido de la batería logra impactar en en el ritmo de tus latidos.

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