Por

Judith Estallo

Publicado

julio 4, 2025

Etiquetas

agencia comunicación, comunicación de crisis, formación de portavoces, mensajes corporativos, reputación corporativa

En un entorno empresarial en el que la comunicación es clave, contar con portavoces capacitados para transmitir mensajes de manera efectiva a diferentes audiencias —empleados, clientes, instituciones o prensa, entre otros — es básico y necesario.


Un curso de formación de portavoces no solo mejora las habilidades comunicativas, sino que también prepara a los líderes para manejar situaciones críticas y construir confianza con cada stakehoder. A continuación, te ofrecemos una guía práctica para elegir el curso adecuado, con un enfoque en técnicas de hablar en público adaptadas a cada audiencia.

Evalúa las necesidades específicas de tu organización

Antes de elegir un curso, identifica los retos comunicativos de la compañía y los objetivos que persigues con este curso de portavocía:

  • Audiencia interna (empleados): ¿Necesitan tus portavoces motivar equipos, transmitir cambios estratégicos o gestionar crisis internas? Busca cursos que incluyan técnicas de comunicación empática, storytelling corporativo y manejo de preguntas difíciles.
  • Clientes: Este tipo de comunicación requiere claridad, persuasión y un tono adaptado a sus expectativas. Prioriza formaciones que enseñen a personalizar mensajes y a conectar emocionalmente.
  • Instituciones: Estas relaciones suelen ser formales y requieren precisión. Asegúrate de que el curso aborda la diplomacia verbal y la construcción de relaciones a largo plazo.
  • Relaciones con medios de comunicación: Hablar con periodistas implica liderar entrevistas, evitar errores comunicativos y sintetizar mensajes clave. Elige programas con entrenamiento en media training y gestión de crisis mediáticas.

Consejo: Realiza un diagnóstico interno para mapear las fortalezas y las debilidades de tus portavoces actuales. Esto te ayudará a definir si necesitas un curso general o uno especializado.

Busca un curso de portavoces con enfoque práctico

Un buen curso de formación de portavoces debe ser eminentemente práctico. Los mejores cursos deben incluir:

  • Simulaciones reales: Ejercicios como entrevistas grabadas, discursos ante audiencias simuladas o debates, que permiten practicar en un entorno controlado.
  • Feedback personalizado: Los formadores deben proporcionar retroalimentación específica para cada participante, identificando áreas de mejora y fortalezas de cada portavoz. Un informe posterior con una grabación del ejercicio práctico es una buena manera de obtener ese feedback.
  • Casos de estudio relevantes: Los ejemplos deben reflejar situaciones comunes en el sector de la compañía o en un sector semejante, como gestionar una crisis de reputación o presentar un nuevo producto, dependiendo de las necesidades de la compañía.

Además, opta por cursos que adapten el contenido a las necesidades de los participantes. Por ejemplo, un portavoz que interactúa con prensa requerirá más énfasis en media training, mientras que uno que habla con empleados necesitará técnicas de liderazgo comunicativo.

Asegúrate de que cubra técnicas clave en comunicación

Hay una serie de habilidades fundamentales que el curso debe cubrir:

  • Control del lenguaje no verbal: Postura, gestos, contacto visual y expresiones faciales son cruciales para transmitir confianza. Los portavoces deben aprender a alinear su lenguaje corporal con el mensaje.
  • Gestión de la voz: Modulación, pausas y énfasis son herramientas para captar la atención y reforzar ideas clave.
  • Estructuración del mensaje: Enseñar a organizar ideas de forma clara y concisa es fundamental para que lo que queremos decir llegue de forma adecuada a nuestro público.
  • Adaptación a la audiencia: Los portavoces deben saber ajustar el tono y el contenido según público. Por ejemplo, un mensaje técnico para clientes no funcionará con la prensa.

La importancia de los mensajes clave en la formación de portavoces

Los mensajes clave son las ideas fuerza que una organización desea posicionar ante sus distintos públicos. No son simples eslóganes; son construcciones estratégicas que reflejan la visión, los valores y los objetivos de la compañía.

Cuando un portavoz enfrenta una entrevista, una rueda de prensa o una intervención pública, no basta con tener un conocimiento profundo del negocio. Necesita saber qué decir, cómo decirlo y por qué decirlo así. Un mensaje clave bien formulado permite:

  • Enfocar la conversación hacia los intereses estratégicos de la organización.
  • Evitar desviaciones innecesarias o respuestas improvisadas que puedan generar ruido o crisis.
  • Generar impacto y recuerdo en medios y audiencias clave.

Tener mensajes clave bien redactados es solo la mitad del trabajo. La otra mitad es la práctica en entornos simulados que reproduzcan situaciones reales. El portavoz debe interiorizar los mensajes, adaptarlos a diferentes formatos (entrevista, declaración, discurso) y saber recuperarlos de forma natural bajo presión.

Normalmente los mensajes clave ya están preparados y aprobados por la organización previamente, pero en determinados cursos de formación de portavoces se puede incluir un módulo de creación de mensajes adaptado al área de actuación del portavoz.

Aquí te dejamos una estructura práctica en cinco pasos que utilizamos frecuentemente en formaciones de portavoces:

1. Define el objetivo comunicacional

Antes de construir cualquier mensaje, pregúntate: ¿qué quiero que la audiencia piense, sienta o haga después de escucharme? La claridad en el propósito (informar, persuadir, tranquilizar, movilizar) es el primer filtro para que el mensaje sea relevante.

2. Conoce a tu audiencia

Un mismo mensaje no sirve para todos. Hay que ajustar tono, nivel técnico y estilo al público objetivo: medios generalistas, inversores, clientes, empleados o reguladores requieren enfoques distintos. La empatía comunicativa es clave.

3. Extrae tres ideas fuerza

Menos es más. Identifica de 2 a 4 ideas principales que resuman el posicionamiento de la organización sobre el tema. Deben ser comprensibles, diferenciadoras y alineadas con los valores de la marca. A esto se le conoce como “triángulo de mensajes”.

4. Prepara los mensajes

Cada mensaje clave debe cumplir tres requisitos:

  • Claridad: lenguaje sencillo, sin jerga innecesaria.
  • Credibilidad: datos, ejemplos o casos reales que lo respalden.
  • Concisión: entre 15 y 25 segundos al verbalizarse.

Una fórmula útil: titular + argumento + prueba.
Ejemplo: “La sostenibilidad es nuestro eje de crecimiento (titular). Por eso, más del 40% de nuestra inversión ya está destinada a energías limpias (argumento), como se refleja en nuestro último informe anual (prueba).”

5. Prepara puentes y transiciones

Los portavoces deben saber cómo reconducir preguntas difíciles hacia sus mensajes clave sin evitar la pregunta. Para ello, se entrenan frases puente como:

  • “Lo relevante en este contexto es…”
  • “Antes de entrar en eso, permíteme subrayar que…”
  • “Esa es una cuestión importante, pero también debemos considerar…”

Considera formatos híbridos y duración adecuada

El formato del curso de formación debe adaptarse a las agendas de tus portavoces:

  • Presencial: Ideal para practicar habilidades interpersonales y recibir feedback en tiempo real.
  • Online: Más flexible, pero asegúrate de que incluya sesiones interactivas y no solo contenido grabado.
  • Híbrido: Combina la flexibilidad del online con la intensidad de las sesiones presenciales.

En cuanto a la duración, evita cursos demasiado cortos (solo un día), ya que entre teoría y práctica no permitirían practicar lo suficiente.

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