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Publicado

noviembre 26, 2014

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Brand ambassador, PR

El “embajador de marca” o "brand ambassador", no es sólo un portavoz oficial sino alguien que debe personificar los valores corporativos.


Hace unos días en una conversación salió a relucir la figura del Brand Ambassador, una profesión poco conocida en España. El “embajador de marca” (como lo denominaríamos en castellano), no es sólo un portavoz oficial sino alguien que debe personificar los valores corporativos.

Es decir, que no sólo habla en nombre de la marca sino que allí dónde va es la propia marca, de modo que tiene que estar absolutamente familiarizado con ella, encarnar su carácter y evidentemente la imagen inherente a la marca para conseguir a través de esta una conexión entre su audiencia y sus productos.

En algunos casos una empresa debería considerar seriamente tener un BA ya que puede reforzar considerablemente las dimensiones de la marca y hacerla sobresalir respecto a la competencia en un entorno muy difícil y competitivo. Esta profesión implica mucho más que dejarse ver en fiestas o eventos. Sin ir más lejos, Diana Lado es Brand Ambassador para Freixenet y me relató una vez su día a día haciendo visible todo lo que luego es invisible: constantes emails, reuniones con otras marcas para hacer colaboraciones, seguimiento de artistas, presentaciones, visitar espacios y localizaciones, negociar contratos, etc.

Y evidentemente, sí, los eventos también se han convertido en un must, ya que resultan una buena plataforma para acceder a los consumidores en un entorno relajado donde pueden probar el producto (el marketing experiencial). El Brand Ambassador debe tener una serie de características y méritos profesionales: Un buen embajador de marca puede ser una persona famosa del sector, ya que los famosos son referentes de comportamiento y buenos prescriptores para la población.

Pero ¿es necesario que el Brand Ambassador sea una celebrity? Claramente no. Además hay empresas que contratan a personas famosas para una campaña pero no necesariamente son siempre sus embajadores. Por ejemplo Miranda Kerr, fue la imagen de Mango para luego posar en la campaña de un gran competidor, H&M, por lo que no se consideraría una Brand Ambassadornecesariamente. Por su experiencia como Brand Ambassador, Diana lo tiene muy claro: “si una marca quiere llegar a los “influencers” de cierto mercado la solución es introducirse desde dentro.” En su caso, ella pertenecía a un sector importante para las grandes marcas, jóvenes creativos profesionales influyentes en conductas y modas, los denominados “trendsetters”. Además, en su caso también ha sido clave el hecho de que la empresa enseguida le mostró confianza y le dieron la oportunidad de manejar libremente un presupuesto para ejecutar sus propios programas promocionales como Cool Hunter. “Fue arriesgado porque nos separamos del mundo tradicional del vino para acercarnos a estilos de vida y la cultura que lo rodea”, pero valió la pena: de este modo sus cavas se han introducido en los circuitos sociales más prestigiosos de Los Angeles, NYC, Londres y Miami.

Un buen Brand Ambassador debe tener un buen conocimiento de la utilización de los medios sociales, aprovechar su potencial  y saber como explotar estas herramientas para la promoción de la marca, generando un tráfico importante a los sites donde se promociona el producto. Sin embargo Diana, aunque actualiza constantemente su blog como plataforma online para dar a conocer los eventos de BA,  añade que no es siempre la vía imprescindible. Por ejemplo Red Bull escoge a universitarios simplemente para promocionar su producto dentro del campus.

También hay que tener en cuenta que existen muchos tipos de compañías, y dependiendo de cada cual, muchas variedades de Brand Ambassador. El empresario debe tener en mente a qué público quiere hacer llegar su producto y forjar su concepto de Brand Ambassador desde ahí. “Todo empleado de una compañía es un potencial Brand Ambassador”, asegura Diana, “incluso los propios consumidores lo pueden ser. Muchos de nosotros somos embajadores de marca como consumidores y no nos damos cuenta”. Para ser BA es fundamental “la pasión, el compromiso con la marca.”

En cuanto a las capacidades intrínsecas de la profesión, el BA debe ser alguien con don de gentes y predisposición, ya que su principal objetivo es dejar contentas a todas las partes implicadas y con buen sabor de boca. De hecho, un error se puede pagar caro. Según Diana “hay que ser muy prudente siempre, asegurarse de que las acciones realizadas van acordes con la estrategia de marketing de la empresa y la visión de la misma”.

Por eso los mejores Embajadores de Marca son aquellos que conocen los productos, que los han experimentado, porque genera un valor añadido en su trabajo. En resumen, el Brand Ambassador aporta credibilidad frente al público objetivo, alguien capaz de empatizar con él y ganarse su respeto, conseguir familiaridad, cercanía y confianza para finalmente lograr una aproximación a la marca e inculcarla en el estilo de vida del consumidor. De este modo, en ocasiones es más beneficioso tener un embajador de marca que invertir grandes cantidades de dinero en una campaña publicitaria. Todo es considerarlo.

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