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Jorge López

Publicado

octubre 31, 2017

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Te contamos cuáles son las cosas que más aterrorizan a un RRPP en el mundo de la comunicación.


Como cada año, Halloween se convierte en uno de los eventos sociales y mediáticos más importantes del año. Desde el punto de vista de una agencia de comunicación, te destacamos 5 cosas que aterrorizan a cualquier profesional de las RRPP. Confío en que el lector disculpe el tono desenfadado de este post, en línea con la festividad que nos ocupa:

1. Una sala vacía.
Pues sí. Es el día de tu evento. Todo está perfectamente orquestado. Los focos apuntan donde deben. El sonido es digno de un concierto de los Rolling. Hasta los portavoces parecen más altos y guapos… ¡Hasta  pareces más guapo! El caso es que da la hora y tienes la sala esa sala tan chipén-que costaba una pasta más vacía que el hotel de El Resplandor. Te comes las uñas y te parece que hasta las gemelas que aterrorizan a Nicholson en la película son una buena opción para hacer bulto.

 

2. Un cliente que se pasa ‘un rato antes’.
Aunque pequemos de parecer poco transparentes lo cierto es que es mejor que tu cliente llegue unos poco minutos antes de que comience el sarao. Treinta o cuarenta y cinco minutos son suficientes si tienes una buena agencia que te lleve el acto. Es difícil decirle a un director de comunicación, de marketing o de producto que mejor se espere a que todo esté montado. Máxime cuando se juega mucho en la celebración de un evento al que le ha dedicado horas y recursos de todo tipo. Salvo que contemos con clientes realmente expertos en este tipo de actuaciones, lo mejor es que se presenten cuando todo esté limpio y reluciente. Seamos realistas: se pueden cambiar muy poquitas cosas a pocas horas de una presentación. ¡Mejor no estresarse gratuitamente!

 

3. Un pago que no llega.
La recesión ha traído a España muy pocas cosas buenas. La principal, el realismo presupuestario. Trabajamos por dinero. Todos. Desde el primer directivo de una empresa hasta la última persona en prácticas. ¡Cuántas angustias nos genera ese pago que no llega en el penúltimo momento! ¿Quién no ha sido retenido en la cocina de una discoteca, rodeado de dos fornidos relaciones públicas del local, mientras esperaba rezaba a que la tarjeta de crédito tuviese fondos? 😉

 

4. Un equipo que se cuelga.
Ya, ya. Si le pasó a Bill Gates en la presentación del Windows 98, te puede pasar a ti. ¡Por qué a miiiiii! ¿No había otro ser humano al que se le pudiese colgar el ordenador, o la iluminación o el sonido justo en el momento justo? Es difícil, estar preparado para todo y no obstante hay pequeños trucos que la experiencia te hace aplicar como: disponer de un ordenador de reserva (yastinqueis), alojar la powerpoint del cliente en una memoria USB (por-si-aca), contar con un segundo micrófono o cucurucho de cartón en caso extremo(novayaserque) e incluso un foco auxiliar independiente para iluminar al portavoz (quenuncasesabe). Para los más atrevidos y preparados debemos recordar que el recurso de la cabra, la trompeta y la escalera no funciona aunque pueda resultar entretenido en las calles de nuestros pueblos y ciudades.

 

5. Un cliente que no aparece.
Somos seres humanos y no somos infalibles. A veces fallamos. A veces un cliente simplemente no llega a tiempo al acto. ¿Qué hacer? No hay muchas opciones: o decides seguir con el evento o directamente te paras y mandas a todo el mundo a casa. ¿Mi recomendación? Has convocado a la prensa. ¡Y han venido! Tienes una presentación corporativa y unos mensajes básicos. Y tienes un acto bien organizado en el que aseguras que todo funcionará como un reloj. Dale un poco de tiempo a tu portavoz (mientras buscas otro), refuerza el componente emocional del acto (las relaciones públicas del jaja-jiji, sí) y adelante con los faroles. Si no tienes portavoz recuerda que no eres el portavoz pero sí el agente de tu cliente ante los medios. Si la información se puede hacer pública, dale salida. Ten por seguridad que tu cliente llegará.

Esta profesión genera miedos que, afortunadamente, superamos a diario. Es lo divertido de ser un buen relaciones públicas. Seguro que se te ocurren algunos más. ¿Te atreves a señalar algunos? ¿Cuáles son tus miedos como RRPP?

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